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¿Tu hijo/a no habla? Descubre la habilidad que necesita tener antes de hablar y poténciala con estas 6 actividades | Método Natural

Llevo bastantes publicaciones hablando sobre qué hacer cuando tu hijo/a no habla. He ido tocando las diferentes etapas del desarrollo y las distintas edades, porque no es lo mismo un niño/a a los 2 años que no habla que uno a los 3 o a los 4. Por eso escribí sobre:

Ves que las edades se solapan en los artículos. Si lees cada uno verás los motivos y seguro que encontrarás aquel que más define en qué estadio se encuentra tu hijo/a.

En todos estos artículos he ido dando estrategias y hablando de los ajustes en la comunicación que debes hacer para ver cambios en la comunicación y el lenguaje de tu hijo/a. Así como también he hecho mención de los signos de alerta los cuales tienen que hacer que inmediatamente consultes a una especialista. Te ofrezco mi primera sesión gratuita para conocer en qué estadio del desarrollo del lenguaje se encuentra tu hijo/a y aprender las estrategias y herramientas de comunicación que harán que tu niño/a pase al siguiente nivel.

Hoy me centro en una sola habilidad que es necesaria para que tu hijo/a desarrolle el lenguaje. Esta es la imitación.

La imitación es una de las vías por las cuales los niños/as adquieren el lenguaje. Los niños/as naturalmente nos imitan y, antes que imitar nuestras palabras, nos imitan gestos, sonidos y expresiones faciales. Según estudios del desarrollo del lenguaje, la imitación empieza a aparecer de manera muy visible al noveno mes de vida y de los diez meses al año los niños/as repiten muy sistemáticamente.

Así pues, la imitación es una habilidad que debe ser adquirida por el niño/a, generalmente de manera natural. Pero que si vemos que este/a tiene dificultades o que todavía no habla (porque no dice palabras o incluso todavía no hace sonidos o vocalizaciones) debemos potenciar esa capacidad de imitar por parte del niño/a.

Estas son 6 actividades que potencian la habilidad de imitar por parte de tu hijo/a

1. Imita tú a tu hijo/a: sus gestos, sus caras, sus vocalizaciones, sus palabras

Es la primera estrategia para conseguir que nuestro hijo/a imite. Si todavía no hace muchos sonidos o vocalizaciones, imitaremos sus gestos, sus caras, sus señalizaciones… y, además, podemos añadir algún sonido, vocalización o interjección (esas palabras tipo “oh!”, “wow!”) cuando vayan bien con lo que estamos haciendo, que será durante las actividades cotidianas o los momentos de juego. Un lugar ideal para hacer esto es delante de un espejo grande en que te veas tú y tu hijo/a, pero no es imprescindible.

Si ya hace vocalizaciones y sonidos, los imitaremos exactamente. Y si ya dice algunas palabras muy aisladas, como las primeras tres, cinco o diez palabras, también las podemos imitar exactamente cuando las diga, aunque nosotras le podemos poner más énfasis, más entonación, marcar muy bien esa palabra.

2. Transforma sus balbuceos o vocalizaciones en palabras reales

Cuando nuestro hijo/a hace vocalizaciones y combinaciones consonante-vocal podemos imitarlas transformándolas en una palabra que se parezca. Por ejemplo si está diciendo mucho pa-pa-pa podemos decir, “papá” y señalar a papá; mi-mi-mi, podemos decir “mira!” marcando mucho la primera mi y ayudándonos de la entonación, del énfasis en la voz, de nuestro dedo para señalar y mostrándole algo para que mire; da-da-da, podemos decir “dame!”, haciendo el gesto con la mano y para que nos dé algo.

3. Jugad a imitar y copiar ritmos y acciones sencillas

Estos juegos favorecen la imitación en tu hijo/a. Por ejemplo, dando palmadas, picando con la mano en el suelo, o jugar a tocarse la cabeza, la nariz… Tú, mamá, empiezas dando una palmada, esperando a la reacción de tu hijo/a y le pides que haga lo mismo. O te tocas la cabeza, le miras y esperas a ver qué hace. Los primeros momentos, puede que tu hijo/a no haga nada: quizás no sabe qué se espera de él/ella o quizás todavía le cuesta imitar. En ese caso, puedes tomarle las manitas y modelar los gestos o acciones que quieres que él/ella haga. Por ejemplo, das una palmada y le coges sus manos y haces que dé una palmada; te tocas la cabeza, luego tocas la suya, y luego le coges la mano y le modelas que se toque la cabeza. Y vas mostrando tu alegría, con sonrisas, palabras de alabanza, etc.

Ejemplos de acciones a hacer e imitar:

  • Señalar tu y su nariz con tu índice.
  • Señalar tus y sus ojos, cada uno con un dedo.
  • Señalar tu y su boca.
  • Colocar la palma de la mano sobre tu y su cabeza.
  • Señalar tus y sus pies, cada uno con un dedo.
  • Levantarse.
  • Sentarse.
  • Señalar hacia arriba.
  • Señalarle a él/ella.
  • Señalarte a ti.
  • Cerrar los ojos.
  • Abrir la boca.
  • Decir adiós con la mano.
  • Mandar besitos.

4. Haced y copiad muecas

De nuevo, es una actividad que va muy bien hacerla delante de un espejo porque tu hijo/a te ve a ti y se ve a él/ella mismo/a. Puedes empezar tú haciendo las muecas y esperar qué hace tu hijo/a. Puedes usar un cuento en que hayan concretamente caras diversas, en que los personajes tienen distintas emociones, e imitarlas. Es importante que tu hijo/a esté delante tuyo y tú con el libro mostrando hacia él/ella porque así ve el cuento y tu cara al mismo tiempo.

5. Jugad a decir onomatopeyas e imitar sonidos

También favorece la imitación por parte de nuestro hijo/a decir onomatopeyas e imitar de sonidos del entorno. Normalmente les parecen muy graciosas y fáciles de producir. Pueden ser de objetos de casa, en la calle, en el parque, de animales. También, se puede hacer usando cuentos, por ejemplo en los que salgan vehículos o animales. Cuando hagamos un sonido, debemos esperar y dejar que nuestro hijo/a tenga tiempo para poder repetir lo que hemos dicho o, al menos, pueda expresar él/ella lo que quiera.

6. Dramatiza con cuentos

Puede ser un cuento que tengáis o puedes inventártelo tú. Lo vas a hacer es usar todo tu lenguaje no verbal aún mucho más de lo normal: una entonación muy marcada, tono de voz que despierte interés, pausas y muchas expresiones faciales y gestos con las manos y el cuerpo. De lo que vayas hablando, haz ese gesto, esa expresión y mira a tu hijo/a, esperando e invitando que él también lo haga. Si hablamos de un conejito, ponemos nuestras manos como unas orejitas. Si el personaje está muy contento, tú también te pones muy contenta; o triste; o sorprendida… Si hablamos de un personaje que tiene sueño y se va a dormir, haz que tienes sueño, bosteza, cierra los ojos. Usa también las onomatopeyas e interjecciones que vayan bien como “¡oh!”, “¡wow!”, “¡uy!”… Siempre esperando y observando las reacciones de tu hijo/a para que se te vaya uniendo en esta teatralización.

Todas estas actividades van a favorecer que tu hijo/a imite, habilidad básica para el desarrollo del lenguaje. Parecen actividades un poco más dirigidas que las que normalmente hablo en mi método natural. Pero, en realidad, usando los momentos cotidianos, así como los momentos de jugar juntos y de mirar cuentos, puedes hacerlas. Ya verás que cuando lo hayas hecho algunas veces te saldrá mucho más natural.

En resumen

  • Imita tú a tu hijo/a: sus gestos, sus caras, sus vocalizaciones, sus palabras
  • Transforma sus balbuceos o vocalizaciones en palabras reales
  • Jugad a imitar y copiar ritmos y acciones sencillas
  • Haced y copiad muecas
  • Jugad a decir onomatopeyas e imitar sonidos
  • Dramatiza con cuentos

Cuéntame: ¿Notas que tu hijo/a te imita de manera natural?

Cualquier duda que tengas sobre si tu hijo/a está desarrollando su habilidad de imitación o en qué nivel del desarrollo del lenguaje se encuentra, mándame un mensaje y hablamos.

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