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Cómo saber si tu hijo/a tiene un retraso de lenguaje y 6 acciones que puedes hacer para ayudarle desde ya | Método Natural

Corrie Wiik de Mama Llama Linguist

¿Qué tienen que ver las tapas, las llamas, los podcasts, el té dulce, los paseos por el campo y el español? Son algunas de las pasiones de Corrie Wiik, de Mama Llama Linguist.

Corrie vive en South Carolina con sus dos hijos (de 3 y 2 años) y su marido, aunque ella creció en Inglaterra. Comenzó su blog en Mama Llama Linguist en 2019 para inspirar a otras madres a abrazar el aprendizaje del español en casa con sus hijos. Ni ella ni su esposo fueron criados bilingües, sin embargo Corrie empezó a amar las lenguas en la Universidad, donde estudió español y francés, y pasó un año enseñando español en Sevilla.

Corrie se dedica a motivar a que las familias disfruten del español con sus hijos. Puedes descargar su guía gratuita 5 Easy steps to learning Spanish en casa (5 pasos sencillos para aprender español en casa) y no perderte sus artículos e información de gran interés.

Y hace un par de semanas tuve el honor de que Corrie me pidiera escribir un artículo de invitado (guest blog post) para su blog. A Corrie le interesó mi trabajo y me invitó a responder a la pregunta de cómo saber cuando nuestro hijo/a tiene un retraso de lenguaje y qué hacer para ayudarle, también para familias y niños que hablan varias lenguas. Es así como escribí el artículo que os comparto hoy y que originalmente salió publicado en inglés en el blog de Mama Llama Linguist.

Os dejo con mi artículo “Cómo saber si tu hijo/a tiene un retraso de lenguaje y 6 acciones que puedes hacer para ayudarle desde ya”.

“¿Cómo sé si mi hijo/a tiene un retraso de lenguaje?”

¿Te estás haciendo esta pregunta, mamá? O últimamente has hecho estos comentarios:

“Mi hijo no avanza a la velocidad de los otros niños”.

“Me cuesta no comparar a mi hijo con los otros niños”.

“Mi hijo no habla bien bien y no sé si debería preocuparme”.

“Mi hija no pronuncia bien”.

Eso es que no sabes si preocuparte, si consultar con una especialista o si hay algo que puedes hacer tú para ayudarle.

No es lo mismo si hablamos de un niño/a en edad de empezar a decir palabras o si ya tiene bastante lenguaje pero no se le entiende. Pero, en general, para saber si tu hijo/a tiene un retraso de lenguaje debes saber y entender varias cosas.

Desarrollo normal

Primero, necesitas conocer cuáles son las características del lenguaje de los niños/as. Las tablas del desarrollo normal nos van diciendo qué es lo que los niños tienen que aprender, saber hacer y decir en cada edad.

Sin embargo, estas tablas tienen limitaciones. En primer lugar, no tienen en cuenta las particularidades de los niños/as bilingües o que hablan más lenguas. En segundo lugar, se deberían tomar solo como una orientación y no de manera literal.

Por mi experiencia profesional, las diferencias de adquisición y desarrollo del lenguaje entre los niños/as son enormes. Hay niños/as de entre tres y cuatro años que apenas dicen nada pero que al cabo de un par de años se ponen en el nivel de los otros niños de su edad. Sin embargo, en un centro les diagnosticarían como niños con retraso de lenguaje.

¿Qué significa retraso de lenguaje?

El retraso de lenguaje se define como un retraso en la aparición o en el desarrollo del lenguaje, sobre todo expresivo. La aparición del lenguaje es más tardía y se desarrolla lentamente. El niño/a se pone al nivel “correcto” cuando llega a los cinco o seis años, incluso sin ningún tipo de intervención.

Lo que yo critico es: ¿Por qué ponerles esa etiqueta de “retraso de lenguaje” si se pondrán al nivel en un tiempo? Esas palabras solo añaden más preocupación a las mamás y eso se podría evitar.

Yo siempre hablo de los distintos estilos y ritmos de aprendizaje. Y que para proporcionar las ayudas adecuadas no nos hace falta tener una etiqueta, sino entender cómo funciona la comunicación. Incluso sabiendo el diagnóstico (si lo hubiera) las ayudas son en gran medida las mismas: proporcionar un ambiente rico de comunicación y hacer ciertos ajustes.

De todas maneras, entiendo el porqué de las clasificaciones. Estas permiten tener una guía o una referencia para ir viendo si el desarrollo se da aunque sea más tarde. Y porque, además, el retraso de lenguaje se diferencia del trastorno del lenguaje. Este último ya es un trastorno grave y duradero que también afecta a la comprensión y a varios aspectos de la comunicación.

Evaluación temprana, ¿sí o no?

Una evaluación temprana es muy importante porque nos permite saber si esa evolución se está dando y, sobre todo, que no existen signos de que algo más importante está pasando (como un trastorno del lenguaje u otros trastornos del desarrollo).

Igual que hay características para cada estadio del desarrollo del lenguaje que deben ser tomadas como orientaciones, también hay lo que se llaman “signos de alerta” que deben ser tomados muy en cuenta.

Comunicación: mucho más que palabras

Cuando hago una evaluación del lenguaje, me fijo en su lenguaje. Pero no solo en el lenguaje que se “escucha”, como sus sonidos, vocalizaciones o palabras, sino en el lenguaje que se “ve”.

El lenguaje que se ve es su comunicación global:

  • Su intención y ganas por comunicar.
  • Su mirada hacia la mamá y hacia los objetos.
  • Sus sonrisas, sus gestos, su dedito que señala.
  • Lo que comprende cuando mamá le dice o pide algo.
  • Su capacidad de mostrar, de disfrutar de la relación, de estar interesado por su entorno.
  • De aceptar o rechazar, de saludar y despedirse.
  • De jugar de una cierta manera.
  • De imitar acciones y sonidos de mamá.

Todas estas características son una buena señal de que el lenguaje se está desarrollando, aunque no haya palabras todavía.

Dicho de otra manera, deberíamos preocuparnos cuando el niño/a no muestra esas conductas.

Si el niño…

  • No imita.
  • No mira a los ojos.
  • Parece no comprender lo que se le dice, no sigue consignas sencillas.
  • No se comunica con sus gestos, ni con su cara.
  • No hace vocalizaciones ni sonidos.
  • No es capaz de pedir adecuadamente.
  • Ni de jugar de una manera simbólica.

Entonces sí que es, sin duda, momento de consultar a una especialista.

Intervención temprana

En la mayoría de casos que hay poco lenguaje verbal (lenguaje que se oye) sí se dan todas las características de la comunicación normal (el lenguaje que se ve).

En este caso, una intervención temprana también es importante para dar las ayudas adecuadas que impulsarán el lenguaje. Pero es muy importante la palabra “adecuadas”. No estoy hablando de intervenir por intervenir, ni de hacer actividades directivas o educativas, ni de adelantar los procesos normales de la adquisición.

Estrategias naturales de comunicación y lenguaje

Estoy hablando de conocer las herramientas de comunicación natural y efectiva para maximizar e impulsar todos los momentos de relación y comunicación en casa, para proporcionar un ambiente rico y favorecedor de lenguaje. Sin hacer actividades especiales, sino usando las rutinas normales diarias (las horas de las comidas, el momento del baño, el momento de vestirse o desvestirse, un paseo, ir a comprar…) y los momentos de juego y de mirar cuentos.

Estos momentos tienen una estructura y unas características muy definidas en las que el lenguaje se repite cada vez. Esto favorece la adquisición del lenguaje y que tu hijo/a pueda empezar a usar esas palabras.

¿Cómo le ayudas tú?

Entonces, tú necesitas hacer algunos ajustes en esas interacciones y en tu comunicación, para que sean potenciadoras de lenguaje. Es importante:

  1. Que pases cada día momentos de calidad con tu hijo/a, te muestres presente, le observes y escuches atentamente, para hacerte experta en su comunicación.
  2. Que disfrutes de esos momentos, por el placer de estar, de la relación con él/ella, de la maravilla que es verle crecer.
  3. Que sigas su iniciativa y te adaptes a él/ella, dejando que te muestre lo que le interesa, a qué quiere jugar, qué es lo que quiere mirar en un cuento…
  4. Que no le hagas demasiadas preguntas y le dejes el tiempo necesario para que pueda expresar, quizás todavía a través de un gesto, una carita, un sonido, una vocalización o una palabra.
  5. Que le proporciones un modelo de lenguaje correcto, con una pronunciación clara, un ritmo pausado, un tono de voz agradable, con tus gestos.
  6. Que siempre corrijas sus palabras y enunciados de manera implícita, sin que se dé cuenta, nunca haciendo que repita o lo diga como tú.

Espero que toda esta información, consejos y estrategias te sirvan para entender mejor la comunicación y el lenguaje de tu hijo/a y que puedas empezar ya a hacer esos ajustes favorecedores.

Y si necesitas una guía individualizada y personalizada, reserva tu primera sesión gratuita conmigo.

¿Hay alguno de esos puntos del 1 al 6 que sabes necesitas mejorar? Escríbelo en comentarios: te ayudará a darte cuenta y tomar acción.

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