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¿A tu hijo de 3 – 5 años no se le entiende y se enfada? Aquí tienes 9 estrategias que te ayudarán.

“A mi hijo de 4 años no se le entiende y se enfada”.

“Mi hija tiene 3 años y 10 meses , tiene un carácter muy difícil y habla mal”.

“Mi hija de 5 años no pronuncia bien y no se la entiende”.

Imagina que estás hablando con alguien y no te entiende. Lo vuelves a decir y sigue sin comprender. Además, tu mensaje es muy importante. Pero por más que lo intentes, no hay manera. Sin duda, estarías muy frustrada, triste y enfadada.

Así se siente tu hijo/a. Él/ella tiene muchas cosas que contarte, por su cabeza pasan mil cosas, su capacidad de comprensión es más alta que la capacidad expresiva, su lenguaje se está desarrollando, pero no consigue transmitirte todo esto porque te habla y tú no le entiendes. Es por eso que se enfada.

Si te cuesta entender lo que tu hijo/a dice, haz esto

1) Haz lo que puedas para interpretar lo que te está diciendo. Ayúdate con todo el contexto y la información no verbal y trata de encontrar pistas que te ayuden a saber qué te está queriendo decir.

Las mamás y los papás interpretamos y atribuimos significado desde que nuestros hijos/as son bebés, pues en esa etapa, entendemos sus gestos, sus caritas, sus movimientos, sus gritos, las sonrisas y los diferentes tipos de llanto. Y el bebé se va dando cuenta de que sus conductas tienen respuestas.

El objetivo principal de las conversaciones adulto-bebé, pero también cuando son más mayores, es conseguir que el niño/a pueda tomar su turno de palabra y use su lenguaje. Cuando los niños ya están empezando a decir cosas pero los adultos no les entendemos, estos experimentan un sentimiento de frustración y se enfadan.

Debemos ayudarnos con los elementos del contexto para interpretar qué pueden estar queriendo decir y hacer alguna pregunta requiriendo confirmación: «¿Acaso querías…?» y esperar a que el niño/a confirme o rechace. En caso de no alcanzar el objetivo después de varios intentos, mejor cambiar de tema para no frustrar y romper la comunicación. Ellos tienen tanto que decir, pero nosotros no siempre somos lo suficientemente rápidas y despiertas para poder descifrar todo lo que nos dicen.

Fíjate con un ejemplo personal nuestro. Nuestro hijo trilingüe habla en catalán conmigo y en inglés, con su papá. Pero a veces, me dice palabras en inglés. Yo no espero que me hable en inglés así que mi cerebro está preparado para interpretar que todo lo que me dice es en catalán. Y entonces pasan cosas como lo siguiente. Un día me estaba diciendo algo que parecía plat (plato en catalán) y yo venga a decirle ¿plat? Y a hablar de comida para tratar de entender qué me estaba diciendo. Y me estaba diciendo ¡blood! (sangre). Esta oo de blood la pronunciaba mucho como una a o por lo menos para mi oído.

Así que date cuenta de la cantidad de “malentendidos” que podemos tener con nuestro hijos/as. Pero debemos tener estrategias para que estos no provoquen que se enfaden y la comunicación se detenga y resienta.

2) Pasa cada día momentos relajados con tu hijo/a haciendo alguna actividad que le guste, un juego, mirando sus cuentos favoritos. Y estate presente, no quieras dirigir, observa, mírale.

Cada vez te irá siendo más fácil entenderle. Para poder interpretar lo que tu hijo/a te dice necesitas conocerle muy bien. Cuando pasas mucho tiempo con tu hijo/a, le observas mucho, conoces su lenguaje corporal, no verbal, te haces experta en interpretar lo que dice aunque haya dificultades de pronunciación.

Te pongo otro ejemplo personal, de un día cuando nuestro hijo tenía veinte meses y estábamos a punto de ir a dormir. Me enseña un libro, me dice papá y hace que llora. Lo que me contaba era un juego que hacían papá y él la pasada tarde. Papá y M estaban mirando cuentos y cuando M no quería mirar uno papá hacía ver que lloraba. A M le hacía mucha gracia y volvía a enseñarle un cuento, decían que lo iban a mirar, papá hacía yeah! contento y entonces M le decía que no y papá hacía ver que lloraba. Todo esto lo pude entender ya que el día anterior yo estaba en casa y me fijé en su juego.

3) Muéstrate tranquila ante la aparente incapacidad del niño para mejorar sus producciones, no te muestres angustiada delante suyo.

Espera a que termine, déjale su tiempo y, luego, trata de interpretar lo que ha dicho. Muestra alegría y entusiasmo por la comunicación y la relación con él/ella.

4) No le hagas repetir palabras.

Es probable que tu hijo/a no pueda mejorar su producción ni por repetición, aún no tiene la capacidad para hacerlo, por lo tanto forzándole a imitar o mejorar no conseguirás nada. Todo lo contrario, no querrá repetir más, incluso no querrá hablar en según qué circunstancias.

5) Colócate un poco por encima del nivel de lenguaje de tu hijo/a.

Hay características del lenguaje y la comunicación de los adultos hacia los niños/as que son favorecedoras del lenguaje y es bueno que sepas cuáles son.

Los niños aprenden mucho antes a comprender el lenguaje que a expresarse, porque las mamás les atribuimos un papel activo en la conversación, antes de que puedan hablar. Esto es una muy buena conducta que tiene relación directa en el desarrollo del lenguaje de los pequeños. En mis sesiones y charlas hablo de este fenómeno siempre, que se llama Zona de Desarrollo Próximo.

6) Respeta los turnos de palabra, dale suficiente tiempo.

Esta es otra característica de la comunicación positiva que los adultos dirigimos a nuestros hijos/as. Cuando interaccionamos con un niño pequeño generalmente no monopolizamos la conversación haciendo un uso abusivo de nuestra competencia superior, sino que, por el contrario, propiciamos la participación del niño.

7) Debes comprender el tipo de error que tu hijo/a comete.

Saber si es un error normal del desarrollo, que desaparece por si solo en un tiempo. O si es un error que quizás necesita más atención. Para eso necesitas saber lo que se espera que tu hijo/a diga en cada etapa. En mis últimas publicaciones he compartido algunos de estos hitos del desarrollo de los 18 a los 24 meses, de los 2 a los 3 años y de los 3 a los 4 años.

En el artículo de los 2 a los 3 años hablo concretamente de la adquisición de fonemas en esas edades. Qué es lo normal que debe estar pronunciando ya y qué es normal que todavía no. Para decir algo, la famosa r múltiple por la que tantas mamás os preocupáis cuando todavía no es el momento de hacerlo.

Por ejemplo, ¿quizás tu hijo/a habla que todo parecen t? Por ejemplo para decir “el coche está en la casita” dice “el tote etá en la tatita”. Transformar muchos fonemas en t, es una etapa normal del desarrollo hasta los 4 años. Deberían dejarlo de hacer por sí mismos.

Nuestro peque convertía las k y las gg de gato– en t hasta los tres años. Un día me dijo (en inglés) «the toat wants a tatu». ¡Primero entendí que el sapo quería un tatuaje! Qué gracioso, y es que en inglés sapo es toad y tatuaje, tattoo (pronunciado tatú). Pero la confusión me duró un momento, porque yo ya conocía muy bien su habla y reconocía rápidamente los cambios que cometía. Lo que quería decir era que la cabra (goat) quería un abrazo (cuddle, que en Londres pronuncian parecido a cadu).

8) En los momentos que sí que entiendes algunas palabras o fragmentos, usa las estrategias siguientes:

  • Imita de manera exacta lo que te dice, aquella palabra, aquella onomatopeya (sonido de animal o de objetos). Así le demuestras que sí le entiendes, que la comunicación con él/ella es importante para ti y le das un feedback positivo. Tu hijo/a se sentirá animado para seguir hablando.
  • Repite sus palabras con otra entonación con el fin de mantener el tema abierto. Es una demanda encubierta para que el niño/a te diga más y, así quizás, comprendas mejor lo que te está diciendo.
  • Repite corrigiendo lo que ha dicho cuando ha presentado alguna incorrección de pronunciación, de palabra o de construcción de frase. Por ejemplo, te dice tanti’mons y tú le dices champiñones! (con énfasis), o te dice leche pero quería decir zumo y le dices ¡el zumo! (sin decir nada sobre el “error”), y si te dice está abrida, solo hace falta que le digas está abierta. Esto son correcciones implícitas: les estamos corrigiendo pero sin que ellos se den cuenta, así no detenemos la comunicación y le invitamos a mejorar.

9) Cuando ya se da la frustración de no haber sido entendido, comenta lo que crees que le puede estar sucediendo, pon palabras a los sentimientos y emociones que puede estar experimentando.

Pero no lo hagas demasiado complicado ni te alargues mucho en ello. Simplemente acompaña a tu hijo/a en esa situación, dale la seguridad de que estás allí, que lo quieres y puedes entender. Todo con amor: acompáñalo, sé presente, ponte en su piel.

Además, cuando pones palabras a sus sentimientos le estás dando el modelo de lenguaje para que cuando esté preparado/a lo pueda utilizar él/ella. Cuando le dices «pareces enfadado porque no querías dejar de jugar» estás dándole la palabra enfadado y también como se da una explicación con un porque. Si le dices «ahora se te ve contento, pintar te gusta», le estás dando el modelo para que exprese cuando esté contento/a y pueda decir si algo les gusta.

Relacionado con este tema de poner palabras a sus sentimientos tienes un artículo entero sobre la importancia de la anticipación y la planificación cuando hablamos con nuestros hijos/as.

Acompañar en la frustración y anticipar las situaciones dan un mismo resultado: un niño tranquilo, seguro, con recursos para entender la situación, que puede ir sabiendo cómo funcionan las diferentes rutinas y actividades cotidianas, y cómo actuar en cada momento, al tiempo que va aprendiendo el lenguaje.

En resumen

Hasta aquí, he comentado nueve estrategias sobre qué hacer y por qué pasa que tu hijo de 3 – 5 años habla pero no se le entiende. En resumen, destacaría:

  1. Haz lo que puedas para interpretar lo que te está diciendo, ayudándote con todo el contexto y la información no verbal.
  2. Pasa cada día momentos relajados con tu hijo/a haciendo alguna actividad que le guste, un juego, mirando sus cuentos favoritos, y estate presente.
  3. Muéstrate tranquila ante la aparente incapacidad para mejorar sus producciones.
  4. No le hagas repetir palabras.
  5. Colócate un poco por encima del nivel de su lenguaje.
  6. Respeta los turnos de palabra, dale suficiente tiempo.
  7. Debes comprender el tipo de error que comete: si es un error normal del desarrollo, que desaparece por si solo en un tiempo, o si es un error que necesita más atención.
  8. Cuando sí entiendes palabras o fragmentos, imítale de manera exacta, repite sus palabras con otra entonación, repite corrigiendo de manera implícita sus “errores” de pronunciación, de palabras o gramaticales.
  9. Cuando ya se da la frustración, comenta lo que crees que le puede estar sucediendo, pon palabras a los sentimientos y emociones.

Espero que estas nueve estrategias y consejos te ayuden a que la comunicación con tu hijo/a no se resienta, que no haya tantos episodios de enfados y que su habla vaya mejorando día a día.

Cuéntame, ¿cuáles son esos momentos en que tu hijo/a se enfada más? ¿Qué edad tiene?

¿Cuándo te resulta más difícil entenderle? ¿Cuáles son las estrategias que te funcionan?

Comparte tu experiencia en la zona de comentarios para que otras mamás puedan beneficiarse.

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